El zafiro maldito
Serían las 10 de la noche en
Nigeria (áfrica occidental) y Ajani un esclavo, hablaba con su hermano mientras sostenía algo en sus manos, le dijo
que lo perseguían por haber robado del sitio excavación un zafiro realmente
impresionante y que deseaba venderlo para comprar su libertad. Escuchó sonidos
de pasos que se acercaban a su celda, comprendiendo que era demasiado tarde
para esconderlo lo maldijo; dotándolo con el poder de conceder tres deseos a
quien lo tuviera en sus manos y que los mismos deseos traerían consigo
terribles consecuencias.
Dicho esto, unos capataces abren
la celda en busca del zafiro robado y asesinan a Ajani, su sangre cae sobre el
zafiro reafirmando la maldición sobre la piedra, antes de que se lleven la gema,
el esclavo que escuchó todo gritó ¡el zafiro, está maldito! El capataz cierra
la celda llevando consigo la piedra; esta es entregada al dueño de la mina, el
pide que le cuenten lo sucedido, informándole que un esclavo robó un zafiro de
la mina, le dicen que ya lo han recuperado y por último le mencionan la frase
que gritó el esclavo, llenándose de curiosidad el hombre ordena que aquel hombre
sea llevado frente a él a la mañana siguiente.
El esclavo le cuenta a su amo, acerca de la
maldición que recae sobre la gema y pese al escepticismo del sujeto decidí
pedir un deseo, toma el zafiro en una de sus manos y desea 1 millón de dólares,
sin saber cómo funciona aquella magia y al ver que no sucede nada deja el
zafiro sobre su escritorio y sigue con su trabajo, días después recibe una
llamada notificándole que su madre a muerto tras que su embarcación naufragara
en el río Nilo y que él era su único heredero, siendo un hombre tan ambicioso
le pide a su abogado que venda todas las propiedades, llegando a la cifra
exacta de un millón de dólares. Al escuchar la cifra y recordar su deseo un
escalofrío recorrió todo su cuerpo, desplomándose sobre la silla al relacionar
la muerte de su madre con el zafiro. Meses después, hubo un derrumbe en las
minas, la perdida de hombres y maquinaria superaban el dinero ganado con su
primer deseo, sus negocios estaban en quiebra y aunque intuía que su desgracia
provenía de la gema, decidió pedir otro deseo.
Deseó que sus negocios
prosperarán nuevamente, la semana siguiente mientras supervisaba el trabajo de
los pocos trabajadores que le quedaban y pensando en su repentina ruina
mientras supervisaba el trabajo de deslizó y cayó dentro de una excavación, partiéndose
las piernas y quedando lisiado de por vida, después de la recuperación su
último socio y amigo al ver la gravedad de su situación, de quien hasta hace poco
tiempo era un hombre extremadamente rico y poderoso , decide invertir en sus
empresas y su industria minera, logrando que meses después su imperio estuviese
reconstruido. Señalando a la gema como la causante de sus infortunios, decide
deshacerse de ella creando una estrategia para él infalible, sin querer perder
tiempo contado el insólito misterio que envolvía a la gema, le regala un viaje
a su sobrino y dentro del equipaje del joven le coloca el zafiro, confiado de
que al descubrirlo y deslumbrado por su belleza, lo venderá para quedarse con
el dinero y así la gema se irá lejos del llevándose con sigo, la maldición.
A la semana siguiente
llega una encomienda con su nombre de parte de su sobrino, en un sobre se
encuentra una carta donde le expresa lo feliz y agradecido que se siente al
estar en esa ciudad, le cuenta que ha conocido a una hermosa muchacha y por
último le dice, que al momento de desempacar encontró un hermoso zafiro en su
equipaje, y desconociendo como pudo haber llegado allí o qué hacer con él, lo
primero que se le ocurrió fue venderlo y comprar muchas cosas con el dinero que
recibiría a cambio, pero después de reflexionar, consideró que lo más acertado sería
retribuirle a él su buen gesto, por haberlo alejado de los negocios familiares
y la explotación de esclavos y decidió regalárselo como signo de agradecimiento.
En ese momento una pequeña caja
meticulosamente empacada se visualizaba sobre su escritorio, al abrirla
descubrió en su interior un enorme zafiro azul celeste que refulgía con tanta
fuerza, como queriendo decir algo, con miedo y asombro el avaro hombre,
comprendió así que debía pedir su último deseo.
Sabiendo que estaba viejo
y que la avaricia fue la causante de los sucesos desafortunados, miró con una
fijación indescriptible aquella gema maldita y deseó poder resarcir todo el
daño causado y no hacerle más daño al mundo; de esta manera donó todos sus
bienes, liberó a todos los esclavos, destruyó las minas que tanto habían
desangrado aquel territorio de áfrica occidental y ahora pobre, en miseria
absoluta, sentado en el sillón de su viejo escritorio, una sonrisa se dibujó en
su rostro; exhalando así su último aliento.

La crónica posee más descripción. Revisar algunas cuestiones de redacción y puntuación.
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